Así pues, incluso el vacío sabe contener cosas dentro de sí mismo. Mi vacío sabe a despedida, a incertidumbre y respeto, a futuros imprecisos, a bordes difusos de una contenida ilusión.
Porque no se que será de mi vida de aquí a unos meses y porque sé que allá donde esté seré feliz y la vida sabrá recompensarme. Apostemos un tequila por cada duda, una sonrisa por cada despedida y algunos rayos de energía conectándolo todo de un modo, en cierta medida, mágico. Porque la vida son causalidades y casualidades y de lo más pequeño nace siempre lo grande.
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